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¿Cómo disminuir el riesgo de la diabetes?



La diabetes es una enfermedad que se puede tratar, pero también se necesita que la persona ponga de su parte para lograr una estabilidad en su salud.

Algunos consejos son:

  1. Hacer ejercicio cinco o siete días a la semana, al menos 30 minutos cada vez.
  2. Evitar las frituras y las grasas.
  3. Tomar poco o nada de alcohol.
  4. Comer frutas y verduras todos los días, como mínimo cinco porciones diarias.
  5. Comprar productos lácteos descremados.
  6. Beber agua en abundancia y evitar las gaseosas o bebidas con azúcar.
  7. Consumir panes y cereales que tengan alto contenido en fibras.
  8. Consumir carne, pescado o pollo durante las comidas principales, en pequeñas cantidades.
  9. No comer grandes porciones durante la cena.


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Dieta para un adulto mayor


Durante la preparación de los alimentos o durante su consumo, se sugiere evitar agregar cantidades excesivas de sal, ya que esto incrementa el riesgo de padecer hipertensión. Tambien se recomienda el consumo por lo menos de 2 litros de agua al día.

Esta es la dieta que recomendamos para todos los adultos mayores !!

Desayuno:
1 platano o ½ bolillo sin migajón
Chilaquiles sin freir con 2 tortillas
1 vaso de leche descremada
1 jugo de naranja chico.

Comida:
1 papa ó 1 taza de arroz ó 1 taza de frijoles
Sopa de verduras o consomé
100 gr. de pollo o pescado
Ensalada verde

Y de postre:
Arroz con leche ó gelatina.

Cena:
1 pan de dulce ó 2 enfrijoladas con queso
ó 1 mollete con frijoles
Café o leche descremada.


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Constante visita al médico

Asistir al geriatra (especialista encargado de los problemas médicos de los individuos de la tercera edad) de manera periódica es una decisión acertada, pues tal como ocurre en otras etapas de la vida, la asesoría de un especialista en salud no es un síntoma de debilidad, sino una actitud prudente, madura y de autoestima muy positiva que hace frente al posible desarrollo de enfermedades.

En una revisión médica de una persona mayor de 65 años se tienen que evaluar presión
sanguínea, pérdida de masa muscular, auditiva y visual, deterioro de las funciones mentales o problemas de tiroides. La salud bucal también debe revisarse con frecuencia, y en el caso de las mujeres, tienen que realizarse periódicamente una mamografía para detectar a tiempo cáncer en esa zona.

Además de los trastornos anteriores, debe vigilarse el posible desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2 (en la que no se depende de la insulina), cáncer y trastornos relacionados con la circulación sanguínea. De manera particular, cada tres años las mujeres tienen que realizarse un examen de cuello de útero y los hombres de próstata y colon, con la finalidad de prevenir la aparición de cáncer; asimismo, las féminas deben realizarse estudios minuciosos para evitar el desarrollo de osteoporosis.
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Última etapa del adulto mayor

El anciano debe valorarse como un individuo que posee un cúmulo preciado de experiencia que puede trasmitir a los jóvenes en el interactuar diario.
Debe dársele la oportunidad de seguir siendo parte del sistema productivo en actividades que permitan sentirse útil.

Con relación a la vejez como última etapa, habría que incluir los principales eventos que los autores han descrito para la misma, a saber: la viudez, la abuelita, el papel de los cuidadores del anciano y del anciano como cuidador, la jubilación y la muerte.

Uno de los cambios desde el índole social que ocurren en la vejez es la jubilación. Al hombre jubilado le es más difícil reencontrarse en el hogar, y en muchas ocasiones aparecen vivencias de soledad y de perdida de hogar y en muchas ocasiones aparecen vivencias de soledad y de perdida de lugar. La mujer jubilada continúa su rol doméstico que antes compartía con el laboral social y vivencia como un cambio transicional más natural, la pérdida de sus status social y si estancia a tiempo completo en el hogar. La jubilación constituye entonces un evento vital a considerar por la familia.

El anciano de hoy se queja de su falta de autoridad, en el núcleo familiar dado por la independencia que van tomando los hijos, la dependencia económica del anciano hacia ellos, la imposibilidad muchas veces de realizar todas las actividades hogareñas que antes realizaba, entre otros factores.
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Los cuidadores de mayores

Los cuidadores familiares de personas mayores dependientes son personas que, por diferentes moticos, dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo a desenvolverse en su vida diaria, ayudándolas a adaptarse a las limitaciones que su discapacidad funcional les impone.

También los mayores cuidan de los propios mayores, como ocurre en los numerosos casos de parejas en las que un miembro cuida al otro que tiene peor salud. En nuestra sociedad existe la idea de que la mujer está mejor preparada para asumir este papel por la educación recibida y por tener un mayor espíritu de sufrimiento y de colaboración.

Las personas que ejercen de cuidadores informales padecen una gran carga emocional provocada por la responsabilidad de cuidar a sus seres queridos.
Se generan problemas físicos y psíquicos asociados a la tensión provocada por la atención constante al paciente. Por ello es importante encontrar maneras prácticas de enfrentarse a esta situación y buscar ayuda.